En Buenos Aires se dice con cariño o con ironía, según la cara que pongas. Puede ser un halago tipo “qué genio, sos un amor”, o una forma de decir “dale, campeón”, cuando alguien mete la pata, se manda una y encima cree que está ayudando. Suena suave, pero puede picar lindo.
"Cae Fede, toca dos botones y deja sin WiFi a toda la oficina. Encima dice que lo arregló. Sos un tesoro, hermano, ahora laburamos con señales de humo."