Expresión muy usada para decirle a alguien que deje de exagerar, adornar o meterle tanta paja a una historia. Es como decirle que ya no sea tan dramático ni tan fantasma, que cuente las cosas más al chile. Suena medio regaño, pero también se usa vacilando entre amigos, y la verdad es que tiene bastante gracia.
Se dice cuando alguien se pone demasiado meloso, amable o zalamero, como echándote flores sin parar, y ya te empalaga. Es una forma de cortar el rollo con humor y pedir que bajen un cambio con tanta delicadeza. Muy de cuando te están endulzando el oído y tú ya no compras el cuento.
Se dice para cortar el chamuyo cuando alguien se pone a dar vueltas, mete relleno o se hace el misterioso con un chisme. Es como pedir: dejá de adornar y contá lo importante de una vez. Va con tono de apuro o de hartazgo, sobre todo cuando querés la parte jugosa ya.
Se suelta para cortar el rollo a alguien que se está viniendo arriba contando conquistas, ligues o hazañas con un entusiasmo demasiado bonito para ser verdad. Vamos, que está adornando la historia, echándose flores y tú ya no te lo tragas. En Málaga suena a: baja el volumen, campeón, que te estás flipando.
Se dice para cortar el rollo cuando alguien se está aventando pura fantasía o vendiendo humo con planes que suenan bien bonitos, pero no tienen pies ni cabeza. Es como decir: ya bájale a tu cuento y ponte en modo realidad. En CDMX se usa mucho para aterrizar a la banda cuando se emociona de más.