Se usa para hablar de un golpe fuerte, de esos que suenan a campana y te dejan viendo estrellitas. Normalmente es accidental, tipo tropezón épico o choque contra algo. También puede ir como insultillo suave para alguien muy bruto o cabezota. Vamos, un trompazo con nombre propio, y bastante gráfico.
"Iba tan pancho mirando el móvil y me di un ostión contra la farola que casi saludo a mis antepasados. El colega, partiéndose, dice que soy tan cabezota que ni me despeiné."