Se dice de alguien que habla y habla, pero al final no suelta nada útil. Mucha carreta, puro cuento, cero sustancia. Sirve para pinchar al típico que rellena el silencio con palabras bonitas o historias infladas, como si estuviera vendiendo humo. No es el insulto más pesado, pero deja claro que no le compras el show.
"Ahí está Juancho otra vez, lleno de cháchara, echando carreta de que va a conquistar el mundo y ni ha terminado el informe del trabajo, parce."