Expresión boricua para decir que hay que apurarse y meterle velocidad a algo, ya sea una tarea, un jangueo o salir corriendo porque se te hizo tarde. Es como decir dale rápido pero con más sazón caribeño. Se usa tanto en plan regaño como para animar el ambiente, y la verdad es que suena bien sabrosa.
Se usa para decirle a alguien que se apure, que acelere o que ponga más energía en lo que está haciendo. Es como darle un pequeño empujón para que deje de colgarse y se ponga las pilas. Muy típica cuando se viene la entrega, el cierre de caja o el bondi está por irse y vos todavía ni arrancaste.
Se dice cuando hay que apurarse o acelerar el ritmo, como si le pisaras el acelerador a lo que estás haciendo. Vale para laburo, trámites, cocinar o lo que sea, cuando el tiempo te corre y no da para colgarse. Es bien de charla cotidiana y suena más copado que decir simplemente apurate.
Se usa para decir que hay que apurarse, hacer algo rápido y con ganas, porque el tiempo viene cortina. Es como pasar de modo siesta a modo urgencia en dos segundos. En Salta se tira mucha calma, pero cuando alguien dice que hay que meterle pata, todos se mueven más ligerito, aunque sea a regañadientes.