Se dice cuando alguien suelta un discurso larguísimo, lleno de palabras bonitas, vueltas y promesas, pero al final no concreta nada. Mucha labia, poca chicha. Sirve para pinchar a quien intenta marearte o venderte humo con tono serio. Y sí, a veces da risa porque suena importante, pero no dice ni media.
"Le pregunté a Juan a qué hora arrancaba el concierto y con quién íbamos, y se puso a hablar como político. Pura labia, cero datos, y yo ahí perdido."