Estar en la rama

Se dice cuando alguien está distraído, colgado o en cualquiera, como si tuviera la cabeza en otro planeta y no cazara una. Es la típica de estar mirando para cualquier lado menos lo que importa, y por eso se pierde la charla, el chiste o la consigna. Muy de tirarle a alguien cuando anda volando.

"Bo, Pedro está en la rama mal: le explicamos el plan tres veces y todavía pregunta qué hay que hacer, ¡dejate de joder!"

Pegar el ojo

Se dice cuando te quedás dormido un ratito, casi sin querer, tipo una siestita express. No implica necesariamente despertarte con la cara marcada, eso ya es el bonus por dormir en cualquier lado. En Montevideo lo vas a escuchar mucho en la oficina, el bondi o después de un buen almuerzo. Clásico y peligroso.

"Después del almuerzo me pegué el ojo en la oficina y me desperté con la mejilla marcada del teclado, parecía que me tatué el Excel sin querer."

Tirar pinta

En Montevideo se dice cuando alguien se arregla o se manda una pose para verse fachero, canchero o con onda. Es como “hacer facha” o “tirar estilo”, a veces con intención de impresionar y a veces porque sí. Puede sonar admirativo o medio en joda, según el tono y la cara que pongas.

"Mirá a Juan con lentes de sol en plena garúa, caminando despacito por 18. Está tirando pinta como si fuera modelo, bo."

Patear el tablero

Se dice cuando alguien rompe las reglas del juego o corta la situación de golpe para cambiarlo todo. Es como tirar el tablero por el aire, mandar el plan al carajo y obligar a arrancar de cero. Puede ser por bronca, por rebeldía o por una jugada viva para dar vuelta la cosa. En Uruguay se usa bastante.

"En la reunión del laburo estaban todos con el Excel eterno y el mate frío, y de la nada Sofi pateó el tablero: propuso cambiar todo el plan y dejó a medio mundo recalculando."

Está de asado

Se dice cuando un plan o una juntada está saliendo redondita, con clima de asado: gente copada, comida rica, música y cero estrés. Es como decir que está todo impecable y pinta para largo. A veces también va con ironía, cuando el ambiente se pone intenso y alguien se roba el show.

"Arrancó tranqui, prendieron el fuego, cayó la barra con birra y el asado salió de novela. Cuando el Nacho se puso a hacer magia con las cartas, ya fue: esto está de asado."

Papeleta

En Uruguay se usa para hablar de un problema complicado, un lío serio o una situación difícil de resolver. Puede ser un examen chivísimo, un trámite eterno o un quilombo familiar. Cuando alguien dice que tiene una papeleta, es que está metido en algo jodido y va a necesitar paciencia, mate y quizá una mano amiga.

"Bo, mañana tengo una papeleta brava en el laburo, si sale mal me fletan y termino vendiendo tortas fritas en la rambla"

Chamullo

En Uruguay, un chamullo es un verso, una historia medio inventada o una excusa armada para zafar, convencer a alguien o tapar una macana. También puede ser ese chamuyo lindo para levantar, pero siempre con aire de cuento. No siempre es maldad, a veces es puro chamullo simpático para salir del paso.

"Caí dos horas tarde y le tiré que se cortó el bondi y que ayudé a un viejo en la parada, tremendo chamullo para que no me mate."

Andar a metro

En Montevideo se dice cuando alguien anda a pata, sin un mango para el bondi o el taxi, así que toca caminar todo. También vale para ir en modo austero, midiendo cada peso y estirando el día. No es drama, es supervivencia con dignidad, y a veces hasta te deja las piernas de acero.

"Se me terminó la STM y ni un peso en la billetera, así que hoy ando a metro: del Centro a Tres Cruces caminando, mirando vidrieras y haciéndome el fitness."

Estás en todas

Se dice en broma cuando alguien aparece en todos lados y se mete en cualquier plan, foto o historia, aunque no lo hayan invitado ni de casualidad. Es como decir que tenés el don de la omnipresencia, versión barrio. Puede ser con cariño o con una puntita de reproche, pero siempre con risa.

"Bo, el Gabo no fue al casamiento y aun así sale atrás en la foto del brindis, con una empanada en la mano. Estás en todas, hermano."

Estar bien plato

En Montevideo se dice cuando alguien está re aburrido, sin chispa, como apagado por la rutina. Puede ser en el laburo, en una juntada o donde sea, cuando ya no te pasa nada y estás en modo piloto automático. Es como estar planchado, pero versión bien rioplatense. Y sí, suena a bostezo.

"En la reunión de las ocho, el Nico estaba bien plato, mirando el mate como si fuera Netflix. Le tiré un chiste y ni pestañeó, seguía en modo oficina zombi."

Porfiado

En Montevideo se le dice porfiado al que se emperra con una idea y no hay forma de moverlo, aunque le muestres pruebas, le expliques con calma o le caiga la realidad en la cara. Es terco, cabezón, insistente. A veces da bronca, pero otras te da risa porque no afloja ni a palos.

"Mirá al Juancho, sigue porfiado con que los tomates vienen de la luna porque tienen cráteres. Le mostrás un documental y te dice que es propaganda, qué tipo bravo."

Debe

En Montevideo, decir debe es como soltar un ya lo hago, pero en modo promesa flojita. Se usa cuando alguien reconoce que tiene algo pendiente y lo deja para después, con una calma muy de mate y charla eterna. No es excusa oficial, pero casi. Y sí, suele venir con culpa suave y cero apuro.

"Le dije a Leo que arreglara el mate y me tiró un debe, se cebó otro igual de lavado y siguió hablando de la parrilla como si nada."

Hacerse el vivo

Se dice de quien se hace el canchero o el pillo para sacar ventaja o quedar como que se las sabe todas. Va de aparentar, chamuyar un poco y querer pasar por arriba a los demás, aunque no tenga tanta idea. En Uruguay se usa para el que se quiere hacer el más vivo del barrio. Y suele caer medio pesado.

"Martín se hizo el vivo en la ronda de mate, tirando que la yerba era premium y que él la curaba perfecto, pero cebó dos amargos lavados y se le rieron todos."

Achanchado

Se usa para describir a alguien tan vago, tirado o sin ganas que parece derretido en el sillón, como si fuera un domingo eterno pegado al sofá. Puede ser por pura pereza, por calor o por simple costumbre de no hacer nada. Es esa mezcla de flojera y comodidad extrema que todos hemos tenido alguna vez.

"Desde que le subieron el aire y le trajeron bizcochos, el loco quedó achanchado en la silla de la oficina y no se mueve ni para ir a buscar un mate nuevo."

¡Pucha!

Interjección bien rioplatense para soltar cuando algo te sale mal, te cae una mala noticia o te das cuenta de una metida de pata. Es como decir "pucha, qué macana" pero más cortito y con resignación. No es súper grosera, pero tiene ese toque de frustración que te sale solo.

"Iba re bien en la presentación y de golpe dije “tipo” diez veces seguidas. Pucha, quedé como un loro, ahora a ver cómo lo corto sin morir de vergüenza."

A la orden

En Montevideo se dice para ofrecerse a ayudar o quedar a disposición, tipo “a las órdenes”. Puede ser súper formal en un comercio, pero entre amigos también va con ironía, como diciendo “dale, contá conmigo” mientras cruzás los dedos para que no te pidan nada pesado. Cortita, educada y con doble filo.

"Che, ¿me das una mano a subir el ropero al cuarto piso por escalera? Y el Fede, con una sonrisa de costado: a la orden. Ahí nomás llamé a los gurises y compré una coca para sobornarlos."

Tener el mambo

En Montevideo se dice cuando alguien la tiene clarísima: está al tanto de lo que pasa, sabe dónde está la movida y suele tener la posta de planes, chismes o data útil. También puede sonar a que tiene buena onda y se maneja bien en el ambiente. Si querés enterarte de algo, seguí a esa persona.

"Bo, la Sofi tiene el mambo: sabe dónde pinchan hoy, quién consigue entradas y hasta a qué hora cae la promo. Si vamos con ella, no fallamos."

Suelta el mango

Expresión bien montevideana para decirle a alguien que afloje la plata, que deje de ser tan rata y ponga algo de dinero. Se usa mucho entre amigos cuando se está juntando para birra, comida o para una vaquita. Es medio en broma, medio en serio, y a veces funciona mejor que cualquier discurso serio.

"Bo, Nico, dejá de hacerte el pobre y suelta el mango para la birra, que estamos tomando agua del grifo hace una hora."

Porque sí, pues

Se suelta cuando te piden una explicación y no tenés ganas de justificar nada. Es como decir: lo hice porque me pintó, punto. Puede sonar medio caprichoso, medio en joda, y a veces hasta desafiante. En Montevideo queda re natural con ese “pues” final, bien de respuesta cortita y con actitud.

"—¿Por qué te compraste una planta carísima si ni regás la anterior? —Porque sí, pues. Ahora tengo selva en el living y cero remordimiento."

Chispero

En Montevideo, un chispero es el que prende la chispa cuando todo está muerto: sin luz, sin wifi o sin plan. Se manda chistes, arma un show improvisado, inventa juegos y te salva la noche con puro ingenio de barrio. No es que sea mago, pero casi. Ideal para apagones y juntadas medio bajón.

"Se cortó la luz y todos re amargados, pero el Fede se puso a hacer sombras con la linterna y a inventar un concurso de chistes. Bo, qué chispero el loco."
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