Echar un cuento

Se dice cuando alguien se pone a contar una historia o anécdota, casi siempre adornada con exageraciones para que suene más brutal y dejar a la gente con la boca abierta. Puede ser inocente y gracioso, o puro cuento para hacerse el importante. Vamos, el típico que te suelta una película y espera aplausos.

"En la cola del abasto, el pana empezó a echar un cuento de que cazó un caimán a mano limpia. Todos: ajá, sí, claro, y yo soy astronauta."

Hacer el caimán

Se dice de quien se hace el loco y se queda quietecito para no meterse en peos, sobre todo cuando la cosa está tensa y hay que mojarse. Es como ponerse en modo caimán: inmóvil, callado y mirando desde la orilla a ver quién se hunde primero. Muy de sobrevivir sin dar papaya.

"En el chisme del trabajo todos tirándose, y Juana pegada a la pared haciendo el caimán, calladita, como si no fuera con ella."

Andar en satélite

Se dice de alguien que anda despistado, ido o que no agarra una, como si estuviera flotando por ahí y no aterrizara en la realidad. Es el típico pana que está presente de cuerpo, pero la mente la tiene en otra galaxia. Va bien para reuniones, clases o cuando alguien se queda en blanco.

"Chamo, le explicamos tres veces el plan y Carlos nada, mirando al techo. Ese pana anda en satélite y después pregunta lo mismo otra vez."

¡Qué güevo!

Expresión bien venezolana para soltar cuando algo te deja loco: una noticia heavy, una metida de pata, un susto o una locura que no te esperabas. Es como decir ¡qué barbaridad! o ¡no puede ser!, pero con ese saborcito de calle. Según el tono puede sonar de asombro o de indignación.

"Mano, ¿viste al pana que se lanzó del muelle pa’ impresionar a la jeva y cayó de barriga? ¡Qué güevo! Casi me da algo de la risa."

Estar en la pradera

En Delta Amacuro se dice de alguien que está más perdido que un becerro, desconectado de la conversación o sin pillar nada de lo que pasa. Es como estar físicamente ahí, pero con la mente paseando por el monte. Se usa mucho para vacilar a quien se queda en blanco o va a su bola. Y sí, da risa cuando aplica.

"Le preguntaron la fórmula en el pizarrón y Juanito estaba en la pradera, viendo al profe con cara de becerro lampareado y sin soltar ni una."

Tener la jefa encima

Se dice cuando alguien anda mandón o demasiado serio porque siente presión, como si tuviera a su jefa vigilándolo. No es que sea el jefe de nadie, es que está en modo control total y no suelta el látigo. Va perfecto para el pana que de repente se pone intenso y empieza a dar órdenes sin parar.

"Chamo, deja la película. Desde que llegó el supervisor andas mandando a todo el mundo, como si tuvieras la jefa encima y te fueran a botar por cualquier vaina."

Coger la colita del burro

Se dice cuando alguien se suma al final de algo que ya está encaminado, solo para aprovecharse del curro ajeno o llevarse el mérito sin sudar la gota gorda. Vamos, el típico que aparece cuando todo está hecho y se agarra a la última parte para figurar. Da una rabia sabrosa, la verdad.

"Hicimos el proyecto entre todos y al final cayó Luis a coger la colita del burro y decir que fue idea suya. Qué descaro, pana."

Ser un tigrillo

Se le dice a alguien bien vivo y avispado, de esos que se mueven rápido, leen la jugada y siempre encuentran cómo sacar ventaja. No necesariamente es mala gente, pero sí es medio zorro y no se deja agarrar de pendejo. Vamos, que donde otros ven un problema, él ya vio el negocio.

"Ramón llegó sin un real y ya tiene chamba, le fiaron el teléfono y hasta lo invitaron a la rumba. Ese pana es un tigrillo, no pierde una."

Andar con los moños

Se dice de quien anda haciendo favores, mandados o resolviendo problemas ajenos sin sacar nada a cambio, como si fuera su obligación. Va entre “qué buena gente” y “te están agarrando de pendejo”. También puede sonar a que andas muy servicial o de recadero. Útil para aterrizar a alguien antes de que lo exploten.

"Epa, pana, deja de andar con los moños y ponle precio a esas reparaciones de lancha, que después te quedas sin real y sin gracias."

Estar como un gallo en la iglesia

Se dice cuando alguien está fuera de lugar, desubicado o incómodo en un ambiente donde no pega ni con cola. Como meter un gallo en una iglesia, todo el mundo lo mira raro y él no sabe ni dónde pararse. Sirve para fiestas, reuniones finas o cualquier plan donde te sientes sapo de otro charco.

"Panita, llevé a mi primo al evento ese todo fino y estaba como un gallo en la iglesia, con las botas llenas de barro y preguntando si había parrilla."

Juntarse pa' la rumba

Se dice cuando se arma un plan de fiesta medio improvisado, de esos que empiezan con dos panas hablando y acaban con música a todo volumen. La idea es simple: juntarse a rumbear, cada quien lleva su vaina, su bebida o algo pa' picar, y que la noche se vaya sola. Clásico de barrio y sabroso.

"Epa, pana, hoy nos juntamos pa' la rumba donde María. Tú trae hielo y unas birras, yo pongo el parlante, y que caiga quien quiera, que esto se prende."

Estar en la boda

Se dice cuando alguien está despistadísimo, como si estuviera presente de cuerpo pero con la mente en otro lado. Vamos, que no está pendiente de nada y se le va el hilo fácil. Sirve para vacilar a un pana que no entiende lo que pasa o llega tarde a la conversación. Bien de calle y bien clara.

"Chamo, tú estabas en la boda cuando dijeron la tarea, ahora andas preguntando en el grupo como si nada. Póngase las pilas, pues."

Irse pa'l pico

Se dice cuando algo se dañó del todo, se fue a la mierda y ya no tiene arreglo. También vale para planes o situaciones que se arruinaron feo y quedaron en nada. Es como soltar un “ya fue” bien criollo, con resignación y un poquito de drama. Vamos, que eso no revive ni con rezo.

"Chamo, se me mojó el teléfono en el río y ya fue, se fue pa'l pico. Ahora me toca pedir fiado pa' comprar otro."

Estar en la lista de los mangos

Se dice de alguien que siempre liga, que la suerte lo persigue y todo le cae facilito, como si el universo le tuviera el nombre apuntado para recoger los mangos sin ni subirse al palo. Aplica para plata, oportunidades, favores o cualquier golpe de suerte. Da un poquito de envidia, pero también risa.

"Chamo, te ganaste otra rifa y encima te invitaron a comer. Nojoda, tú estás en la lista de los mangos, siempre te cae algo."

Esconder la lapa

Se dice cuando alguien se esfuma de repente y de forma medio sospechosa, como quien no quiere la cosa, para no dar la cara o zafarse de un problema. Vamos, que en cuanto huele a bronca, se pierde y nadie sabe dónde se metió. Suena a excusa barata, pero a veces es puro instinto de supervivencia.

"Chamo, apenas el jefe pidió voluntarios para quedarse tarde, Juan se hizo el loco y se fue. Ese pana siempre anda escondiendo la lapa cuando toca responder."

Echarse una angelada

Dicho muy de por allá para hablar de pegarse una siesta o un descanso bien sabroso, de esos que te dejan flotando y con la cara de paz total. No es nada religioso, es puro vacile: te desconectas un rato y vuelves como nuevo. Si roncaste duro, igual cuenta, nadie te va a juzgar.

"Chamo, me tiré en el chinchorro cinco minutos y me eché una angelada brava, desperté babeado y feliz, como si me hubieran reiniciado."

Andar a lo perro

Se dice cuando alguien va por la vida sin estrés ni apuro, relajado y medio despreocupado, como si todo le resbalara. Es ese mood de andar a tu bola, sin rendirle cuentas a nadie y sin dejar que nada te amargue el día. Suena bien caribeño y tiene su gracia.

"Desde que le pagaron la liquidación, ese pana anda a lo perro: se levanta tarde, se va pa’l malecón, se echa una fría y vuelve como si nada."

Llevarse la pura verdad

Se dice cuando alguien recibe una verdad bien directa, sin maquillaje ni cuentos. Es como que le cantaron las cosas claritas, tal cual son, y le tocó tragársela aunque pique. Suele usarse cuando la sinceridad cae como un balde de agua fría. Duele, sí, pero a veces hacía falta.

"Le dije a Carla que el arroz le quedó como engrudo y se llevó la pura verdad. Se picó feísimo y casi me tira la olla, pero bueno, alguien tenía que decirlo."

Dale duro

Se dice para meterle ánimo a alguien y que le ponga ganas de verdad a lo que está haciendo. Es como decir: métele con todo, no aflojes y sigue pa'lante. Vale para el trabajo, el deporte o cualquier plan que requiera sudor y constancia. Suena directo y bien de pana.

"Epa, compadre, deje la flojera y dele duro, que si remamos parejo esa curiara llega rapidito y hasta nos da chance de echar cuento."

Echarse un estreno

Se dice cuando alguien se pone o se luce con algo recién comprado o recién hecho, como unos zapatos, una franela o hasta un corte de pelo. No es solo estrenar, es salir a que te vean y a tirar pinta con orgullo. En Delta Amacuro eso es plan fijo: te compras algo y de una pa' la calle.

"Me fui pa' la plaza a echarme un estreno con estos zapatos nuevecitos de Tucupita, y la gente mirando como si yo fuera artista."

Echarse la pena

Se dice cuando alguien se tira una siestica para bajarle dos a la vida y, de paso, olvidarse un rato de las preocupaciones o de un despecho. No es dormir por sueño, es dormir por el alma, como un reinicio emocional. Suena medio dramático, pero funciona, y a veces es lo más sensato del día.

"Chamo, desde que me dejó esa jeva ando vuelto nada. Voy a echarme la pena un ratico y después vemos si salimos a comer algo por ahí."

¿Pa' qué tanto periquito?

Se suelta cuando alguien está armando un show por una vaina mínima. Es como decir: baja dos, no es pa' tanto, ¿por qué tanta bulla? Va perfecto para cortar el drama, el escándalo y la exageración en seco. Bien de calle, bien venezolana, y con ese tonito de regaño cariñoso que pica.

"Epa, Eduardo, ¿pa' qué tanto periquito por dos goticas? Guarda el paraguas y deja el drama, que aquí llueve y nadie se derrite."

Tener un brazo de río

Dicho de alguien que es un crack regateando y negociando, de los que te bajan el precio con dos palabras y una sonrisa. La idea es que tiene labia y maña, como si el trueque le corriera por las venas y se moviera con la misma soltura que un brazo de río por el delta.

"Víctor tiene un brazo de río, fue al mercado con dos lochas y volvió con frutas, queso y hasta le fiaron el cambur pa' mañana."

Olorio

Se le dice en plan vacilón a la persona que anda con la nariz prendida, detectando si el ambiente está raro, si alguien viene con mala vibra o si algo no cuadra. Es como el radar humano del chisme y la sospecha. No es insulto heavy, pero sí una pullita cariñosa. Y a veces aciertan, ojo.

"No invites a Raúl, que es un olorio y apenas llega suelta: aquí huele raro, ¿quién se peleó antes de que yo viniera?"

Tomar catara

Se dice cuando te metes un trago tan fuerte que te pega de una, como si te retumbara la cabeza y el cuerpo se te fuera de lado. Vamos, que no es “me mareé”, es “me dio el latigazo” y ya estás viendo estrellitas. Muy de rumba brava por el Delta, con cocuy o lo que aparezca.

"Nos fuimos de parranda por el muelle y entre cocuy y birras me dio por tomar catara. A la tercera ya hablaba raro y juraba que el piso se estaba moviendo."

Arrejuntarse

Se dice cuando dos personas se van a vivir juntas como pareja sin casarse, o sea, se juntan y ya. Puede sonar medio en broma o con ese tonito de vecindario que comenta la jugada. No es necesariamente insulto, pero sí bien coloquial. Vamos, que se montaron su vida en común sin pasar por el altar.

"Desde que Carmen y Tato se arrejuntaron, la vecina ya anda diciendo que eso es matrimonio sin papeles y el loro no pega un ojo."

Estar metío en la bulla

Se dice cuando alguien está metidísimo en el alboroto, el gentío o el corre corre del momento, ya sea una fiesta, una protesta o el chisme del barrio. Vamos, que no está mirando desde lejos, está en primera fila y opinando. Muy de calle y bien sabrosa para describir a quien se pega al bululú.

"Chamo, ayer estabas metío en la bulla con el chisme de la vecina y el loro bocón, no te faltó sino vender cotufas ahí mismo."

Rumbearse una nación

Se dice cuando alguien se fue de rumba tan duro que parece que salió de parranda con un país entero. Es una exageración sabrosa para contar una fiesta épica, de esas que te dejan sin voz, sin plata y con historias que no cuadran. Muy de chamo echando cuento al día siguiente, y sí, tiene su gracia.

"Chamo, el sábado me rumbié una nación en Tucupita y amanecí con una pulsera que no es mía, arena en los zapatos y cero recuerdos de cómo llegué a la casa."

Tener el lomo

Se dice cuando alguien anda medio enamorado o con ganas de caerle a otra persona, aunque intente hacerse el loco. Se le nota en la mirada, en cómo se pega “casualmente” y en que busca cualquier excusa para verla. Vamos, que tiene el lomo puesto y no lo puede disimular ni con todo el río encima.

"Mira a Miguel, dizque fue al río a pescar y ni anzuelo llevó. Fue porque sabía que Carolina iba. Ese tiene el lomo por ella, clarito."

Aguacero de cocos

Se dice cuando todo se vuelve un despelote total: caos, griterío, gente corriendo y cero control. La imagen es esa locura de que te caigan cocos del cielo, que no sabes si reír o salir volando. Sirve para fiestas que se salen de madre, problemas en cadena o cualquier situación bien enredada.

"Se cayó el internet, el jefe llamó bravo y la impresora botó humo: en la oficina se armó un aguacero de cocos y nadie sabía ni por dónde empezar."

Más perdido que el calipso en Carnaval

Se dice cuando alguien está desubicadísimo, sin rumbo o sin entender nada de lo que pasa. Es como ir a ciegas, improvisando y metiendo la pata con toda la confianza. La gracia está en la imagen: el calipso es música de Carnaval, así que si hasta eso anda perdido, imagínate tú.

"Te pusiste a configurar el router viendo un tutorial en ruso y ahora no hay WiFi. Estás más perdido que el calipso en Carnaval, chamo, suelta eso y llama al técnico."

Caer en percha

Se dice cuando te tiras a descansar de verdad, en plan desconectar y quedarte en modo flojera rica. Es como caer rendido en la hamaca o en cualquier rincón cómodo y olvidarte del mundo un rato. En el Delta suena a pausa merecida, de esas que te arreglan el día sin pedir permiso.

"Chamo, hoy el calor está criminal, así que cierro el rancho, me lanzo a la hamaca y caigo en percha con una guarapa, oyendo el río y ya."

Tocar el tambor

Se dice cuando de repente alguien prende la rumba y el ambiente se vuelve puro ritmo, como si hubieran sacado los tambores sin avisar. Vale para arrancar la fiesta, armar el bochinche y ponerse a gozar en grupo. No es literal, es más bien el aviso de que ya se desató la alegría y nadie se queda sentado.

"Apenas sonó el parlante y apareció el ron, la gente empezó a tocar el tambor y se armó el bochinche en la casa de la tía hasta tardísimo."

Pata e' lora

Se le dice a la persona que habla hasta por los codos, suelta chisme a chorros y no deja a nadie meter ni una palabra. Vamos, que parece una lora prendida todo el día. Suele usarse en tono de burla o cariño, pero si lo dices con cara seria, también puede sonar a regaño.

"Chamo, llegó Ana y se adueñó del grupo: no deja hablar a nadie, puro cuento y chisme. Esa jeva es una pata e' lora nivel Dios."

Velerear

Verbo coloquial para cuando alguien va de un lado a otro, suavecito y sin prisa, metiendo la nariz en lo que pasa. No es que corra el chisme a gritos, es más bien que se pasea, pregunta, mira y termina enterándose de todo como quien no quiere la cosa. Curioso, medio fisgón y bien ladino.

"Juan anda velereando por el barrio desde temprano, se para en cada esquina y al rato ya sabe quién se mudó y quién se peleó con quién."

Pasa'l clave

Se dice para pedirle a alguien que te suelte la info, el chisme o el dato que está guardando, como quien pide la clave de un secreto. Va perfecto cuando hay noticia caliente, cuento raro o algo medio confidencial y tú andas desesperado por enterarte. Suena bien de calle y bien venezolano.

"Epa, María, pasa'l clave de lo de la fiesta de anoche, que vi a medio mundo hablando bajito y yo estoy picado por saber qué fue."

Echar vaina

Se usa para decir que alguien está fastidiando, vacilando o molestando a otro, casi siempre en plan de broma, con pullas y comentarios para picar. Puede ser cariñoso entre panas o pesado si te lo hacen todo el día. Vamos, el típico que no puede ver a nadie tranquilo sin echarle su vainita.

"Déjame quieto, vale, que estoy trabajando y tú dale con la ladilla. El Rafa no para de echar vaina y después se hace el loco."

Guaraliño

Se le dice a la persona que se las da de dura, de importante o de “jefe”, pero en el fondo es puro show. Mucha boca y poca acción. Vamos, que vive de la pantalla y del cuento para impresionar a los demás. Sirve para bajarle los humos a alguien sin mucho protocolo, bien criollito.

"Mira a Juancito diciendo que es el jefe del barrio y que manda en la cuadra. Puro guaraliño ese carajo, cuando llega la hora de la verdad nadie le para bola."

Estar en la carraplana

Se dice cuando estás pelando, sin plata y sin un duro ni para el pasaje. Vamos, que andas en cero y te toca inventar o quedarte quieto. Es muy de hablarlo entre panas cuando te invitan a algo y tú solo puedes responder con honestidad y un poquito de pena.

"Chamo, hoy estoy en la carraplana, ni pa' un cafecito tengo. Si quieren rumba, me avisan cuando sea quincena."

Estar en guarura

Se dice cuando alguien anda relajadísimo, sin estrés ni apuro, como en modo vacaciones aunque sea martes y haya cuentas por pagar. Es estar tranquilo, echado pa’ atrás y con cero drama, a veces porque le salió algo bueno y a veces porque le da igual todo. Suena bien de calle y bien venezolano.

"Chamo, desde que le aprobaron el internet bueno y trabaja desde la casa, Pedro anda en guarura, en chores todo el día y ni se inmuta si llueve."

Estar como bongo en aguaje

Dicho bien de Delta Amacuro para alguien que anda acelerado, alborotado o demasiado emocionado, como un bongo brincando con el aguaje cuando la marea se pone intensa. Se usa para vacilar a quien no se está quieto, habla de más o anda con la alegría desbordada. Tiene sabor a río y a pueblo, y se entiende al vuelo.

"Chamo, desde que a Juan le dieron el ascenso anda como bongo en aguaje, no se sienta ni pa' comer y vive echando cuento a todo el mundo."

Meterse en arena

Se dice cuando alguien se mete solito en un lío o se complica la vida sin necesidad, como un carro que se va pa' la arena y después no hay quien lo saque. Es un aviso con cariño, tipo: no te busques ese problema. Muy de hablarlo en plan cotidiano, sin tanta vuelta.

"Chamo, no te metas en arena peleando con el vecino por el volumen del reguetón, que después te toca pedirle el favor pa' la luz."

¡Echa un qué!

Se usa para pedirle a alguien que suelte una idea, una opinión o una sugerencia, como diciendo: a ver, ¿qué propones tú? Va con tono relajado y de confianza, bien de conversa entre panas. Sirve para destrabar decisiones tontas o armar plan rápido. Y sí, suena sabroso, como pa' arrancar la charla.

"Mira, vamos pa' la playa pero no sé si llevar la cava o comprar allá. ¡Echa un qué, pana, que se nos hace tarde!"

Tienes más cuento que calle de pueblo

Se le suelta a alguien que vive echando cuentos, exagerando o inventándose historias para quedar bien o llamar la atención. No es que sea chismoso necesariamente, es más bien puro bla bla y fantasía. Va con tono de vacile, como diciendo: bájale dos, que te estás pasando de creativo.

"Juan, tienes más cuento que calle de pueblo, ¿cómo que el bagre te jaló la curiara y casi te deja sin motor?"

Quedar para un toque de tumba

Se dice cuando quedas con la gente para armar un toque, o sea, juntarse a tocar y escuchar música en vivo, casi siempre improvisada. Suele ser al aire libre, con tambor, maracas o lo que aparezca, y con plan de río, playa o monte. Es un plan sencillo, pero se pone sabroso rápido.

"Mañana caemos a la playita pa' un toque de tumba, lleva el tambor y unas maracas, que allá se prende la vaina con la brisa."

Joderse la totuma

Se dice cuando alguien la caga feo y ya no hay vuelta atrás: toca comerse el regaño, pagar el daño o aguantar las consecuencias. La totuma es como la cabeza o el coco, así que la idea es que te metiste en un lío solito y ahora te toca. Suena fuerte, pero es bien de calle.

"Te advertí que no te metieras en el río con el celular, pana. Se te mojó, se murió y ahora sí, te jodiste la totuma con tu papá."

Estar en la laguna

Se le dice a alguien cuando anda despistado, como ido, pensando en cualquier vaina y cero pendiente de lo que está pasando. Es ese momento en que te hablan y tú estás mirando al infinito, procesando lento o en modo avión. No es insulto heavy, más bien un jalón de orejas con humor.

"Epa, Juana, te estoy hablando desde hace rato y tú nada. Estás en la laguna, vale, te pregunté por el mercado y me saliste con que viste un delfín."

Andar en el túnel

Se dice de alguien que anda despistado, ido o en la luna, como si estuviera caminando por un túnel y no viera nada de lo que pasa alrededor. Sirve para vacilar a quien está lento, distraído o metido en sus pensamientos. No es necesariamente insulto, pero sí una pullita cariñosa.

"Chamo, ¿y tú qué? Te llamé tres veces y ni volteaste. Estás andando en el túnel, pana, se te va a enfriar el café."

Vieja escamosa

Dicho medio en broma para señalar a una mujer bien chismosa, de esas que andan oliendo el cuento y sacando rumores de donde sea. No siempre es insulto, a veces es cariño con picante, como cuando la tía se entera de todo antes que el grupo de WhatsApp. Si te lo dicen, ya te ficharon.

"No le cuentes nada a la tía Gloria, vale, que esa vieja escamosa se entera hoy y mañana ya lo sabe hasta el bodeguero del muelle."

Eres un guara

Se le suelta a alguien cuando la caga por torpe, despistado o por hacer las cosas sin pensar. No suele ir con mala leche, más bien es vacile entre panas para señalar una metida de pata tonta. Si te lo dicen, no es drama, pero espabila, que te están cantando la falta.

"¿Otra vez metiste el control en la nevera? Nojoda, eres un guara, chamo, así no se puede contigo."
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