Camellar

En Bogotá, camellar es trabajar, currar duro, estar en la lucha. Se usa para hablar del día a día, del empleo o de cualquier pega que te toque hacer, casi siempre con tono de cansancio o resignación. Viene de camello, como si cargaras peso todo el día. Y sí, suena a que no te queda de otra.

"Parce, hoy no me da ni pa' respirar: me tocó camellar desde temprano y mañana otra vez, así que la rumba se las debo."

Tenerle el golpe

Se dice cuando alguien le tiene el truco a algo y le sale fácil, con maña y buen ritmo. Puede ser para bailar, vender, cocinar o lo que sea. Es como decir que la persona nació con ese flow y no se enreda. Muy de parche bogotano, y sí, da envidia de la buena.

"Ese Juancho sí le tiene el golpe a la salsa, parce. Se mete a la pista, suena la trompeta y ya todo el mundo queda mirando cómo se mueve."

Pereque

En Bogotá se usa para hablar de un lío, un problema o una situación fastidiosa que te complica la vida más de la cuenta. Puede ser un trámite eterno, una fila imposible o cualquier enredo que da pereza y malgenio. No es el fin del mundo, pero sí el típico pereque que te daña el plan.

"Uy no, parce, este trancón sí es un pereque. Llevamos media hora y ni nos movemos, mejor nos bajamos por un tintico y volvemos."

Tazazo

En Bogotá, tazazo suele ser un golpe dado con una taza o un golpe duro en general, de esos que te dejan viendo estrellitas. También se usa en plan exagerado para hablar de un totazo o un porrazo bien dado. No es tanto “problemón”, es más el golpe como tal. Y sí, suena chistoso, pero duele.

"Parce, me resbalé en la cocina y me di un tazazo contra la mesa. Quedé todo mareado y mi mamá dizque: eso le pasa por andar de afán."

Mandarse una jugadita

Se dice cuando alguien se marca una movida medio arriesgada o bien improvisada para salirse con la suya. Puede ser una travesura, un plan inesperado o una maniobra con maña, a veces con un toque de picardía. En Bogotá suena a: se la ingenió, se avispó y le salió redonda. Si sale mal, igual fue jugadita.

"Anoche Juan se mandó una jugadita: le metió labia al portero, nos coló a la VIP sin pagar y todavía pidió manilla pa’ todos. Quedamos como reyes."

Estar pispo

Se dice cuando alguien está bien despierto y avispado, con los ojos abiertos a todo. Puede ser porque está pendiente del chisme, porque no se deja meter los dedos a la boca o porque anda rápido para aprovechar cualquier oportunidad. En Bogotá suena muy de calle, como de no dar papaya. Y sí, tiene su gracia.

"Parce, esté pispo con ese man del TransMilenio, que anda ofreciendo “audífonos originales” y después se pierde. Yo ya lo vi y no voy a dar papaya."

Parchar

En Bogotá se usa para decir que vas a pasar el rato, quedarte tranqui o juntarte con la gente sin planazo obligatorio. Puede ser en la casa, en el parque o donde sea, la idea es relajarse y vacilar suave. Si alguien te dice vamos a parchar, básicamente te está invitando a no hacer nada, pero en combo.

"Este finde parchamos en la casa, pedimos algo pa’ picar y nos quedamos con los parceros viendo pelis hasta que nos dé sueño."

Echar chisme

Se dice cuando te pones a chismear con alguien, o sea, a hablar de la vida ajena, comentar el último cuento y pasar el rato con el chisme bien servido. Puede ser inocente o medio venenoso, depende del parche. En Bogotá suele ir con tintico y risas, y a veces con un ay nooo, ¿en serio?

"Uy, este frío bogotano está perfecto pa’ un tintico y sentarnos a echar chisme un ratico, que tengo un cuento del trabajo que te vas a morir."

gaviotear

Verbo bien rolo para cuando alguien se la pasa dando vueltas por ahí sin un plan claro, merodeando, mirando vitrinas, cayendo a un lado y a otro, como gaviota buscando qué picar. Puede sonar a perder el tiempo o a andar de curioso. No es grave, pero si te lo dicen, es que ya te pillaron en la vagancia.

"Deje de gaviotear por Chapinero, parce, que lleva tres horas dando vueltas y ni compró nada. Caiga a la casa y se pone juicioso con ese trabajo, ¿sí o qué?"

Echar chismecito

Se dice cuando te sientas con alguien a chismosear suavecito, sin mala leche, solo por pasar el rato. Es ponerse al día con el barrio, la familia o el trabajo, soltando anécdotas, rumores y detalles jugosos. Suele ir con tinto o algo de picar y termina en risas. Chisme pequeño, pero sabroso.

"Caiga a la casa, hacemos un tintico y nos ponemos a echar chismecito de la vecina y del man que llegó tarde otra vez, que eso está buenísimo."

Pichiruche

En Bogotá se le dice pichiruche a alguien medio chafa o de poca monta, ya sea una persona, una idea o hasta un plan. Es como decir que no da la talla, que está flojito y sin gracia. No va de “sabelotodo”, va más de cutre y barato. Suena feíto, pero es útil cuando algo decepciona.

"Carlos llegó con su “gran plan” y era re pichiruche: dos cervezas tibias, parlante que chisporrotea y encima quería cobrar entrada. Qué pena, parce."

Echarle corriente a la bolsa

Se dice cuando te pones a averiguar qué está pasando de verdad en un chisme, un enredo o un drama del grupo. Es como meterle pila a la investigación, preguntar por aquí y por allá y armar el rompecabezas con lo que te cuentan. Muy de parche y de barrio, porque nadie quiere quedarse sin el cuento completo.

"¿Y entonces Juan sí le escribió a Laura o qué? Espere, yo le echo corriente a la bolsa con Sandra y ahorita vuelvo con el chisme completico."

Estar codo

En Bogotá se dice de alguien que es súper tacaño, de los que les duele el bolsillo hasta para un tinto. No es que no tenga, es que no suelta un peso ni por error y siempre busca la opción más barata. Sirve para molestar a un amigo agarrado, con cariño o con pulla, según el tono.

"Parce, no sea codo: llevamos media hora y usted todavía peleando por mil pesos del domicilio. Invite aunque sea una empanada, que no se le va a caer el sueldo."

Estar listo de papeles

En Bogotá se usa para decir que ya tienes todo en regla y a la mano, sobre todo documentos, permisos o trámites. Vamos, que no te falta ni una fotocopia y si te piden el papelito, lo sacas como mago. También se suelta para presumir que ya dejaste todo cuadrado y no te agarra el caos.

"¿Y para la cita en Migración sí llevas todo? Tranquilo, parce, estoy listo de papeles, hasta la fotocopia ampliada y el recibo de la luz."

Qué güeva

Se usa para quejarse de algo que da pereza, fastidia o se siente como un esfuerzo enorme. Es como decir qué mamera o qué jartera, pero con ese toque más directo y callejero. Sirve para tareas, planes o situaciones que uno no quiere ni ver. Ojo, depende del tono puede sonar groserito.

"Oiga parce, qué güeva madrugar un lunes pa' ir a clase a las siete, uno ni ha abierto los ojos y ya lo tienen corriendo."

¡Qué trancón!

Se dice cuando hay un atasco de los bravos y el tráfico está imposible, todo quieto y la gente pitando como loca. En Bogotá es el pan de cada día: sales con tiempo y aun así llegas tarde. Sirve para quejarse, desahogarse y avisar a otros de que mejor se vayan por otro lado.

"Marica, esto está vuelto nada: ¡qué trancón! Llevo 40 minutos y ni he pasado el semáforo. Mejor me bajo y compro una empanada."

llave

En Bogotá, llave es una forma bien cercana de decirle a un amigo, como parcero, socio o compadre. Se usa para saludar, pedir un favor o meter confianza sin sonar intenso. Es de esas palabras que te ponen en modo parche al instante. Si te dicen llave, ya eres de la vuelta.

"Oiga, llave, caiga al plan de este finde, que ya armamos parche y falta usted pa' que no quede tan muerto."

Estar en las mismas

Se dice cuando sigues igual que antes, sin avances ni cambios, normalmente con el mismo lío encima. Vale para problemas, discusiones o situaciones repetidas que no se resuelven nunca. Es como dar vueltas en círculo y terminar en el mismo punto, con la misma cara de cansancio. Muy útil para quejarse sin tanto cuento.

"Le prometieron a Laura que hoy sí le pagaban, pero nada. Sigue en las mismas, sin un peso y con el jefe haciéndose el loco mientras se toma un tinto."

Le llegó el invierno

Dicho bogotano para soltar, con humor, que a alguien ya le están pegando los años. Se usa cuando empiezan a salir canas, arrugas o ese aire de señor o señora que antes no tenía. Es como decir que le cayó la helada encima y se le puso el pelo plateado. Suena burlón, pero cariñoso.

"No joda, parcero, a Julián ya le llegó el invierno: ayer se peinó y le brillaron las canas como si fueran escarcha, qué pecado."

Crecer el parche

En Bogotá se dice cuando un plan va tan bueno que toca sumar más gente para que el parche se ponga más grande y más prendido. Es como decir: llame refuerzos, que esto se está calentando. Se usa en rumbas, previas o cualquier juntada donde falta más combo para armarla bien.

"Oiga, esto ya está prendidísimo, llame a los del barrio y crecemos el parche, que hoy terminamos en rumba hasta que amanezca."

Cuarto embolatado

En Bogotá se dice cuando un cuarto está hecho un caos, con todo regado y sin orden, como si alguien hubiera tirado la ropa, los cuadernos y hasta los cables al azar. Viene de embolatar, que es perder o dejar algo por ahí. Ideal para describir la pieza del hermano desjuiciado.

"Me metí al cuarto embolatado de mi hermano y me tocó abrirme paso entre medias, cajas y platos, porque ni se veía el piso, ¿qué es ese mierdero?"

Paila

En Bogotá se suelta paila cuando algo salió mal, te cayó una mala noticia o quedaste metido en un lío del que no es fácil zafarse. Es como decir qué embarrada, qué mala suerte o ya fue. Sirve para resignarse, quejarse o rematar la historia con dramatismo bien rolo. Y sí, duele pero suena sabroso.

"Parce, iba a la entrevista y el TransMilenio se varó, se me murió el celular y llegué tarde. Paila, ya me tocó devolverme a la casa."

pirix

En Bogotá se le dice pirix a alguien medio rarito o alterno, el que se viste y actúa diferente y no le da pena. Puede sonar a burla, pero también a cariño, como cuando tu parche tiene un mancito bien peculiar. No es tanto por mezclar música, es más por la pinta y la vibra.

"Llegó con medias de colores, chaqueta fosforescente y un peinado todo loco. Yo le dije: uy no, qué pirix, pero igual cayó bien y terminó parchando con todos en la terraza."

Hacer conejo

En Bogotá se usa para hablar de irse de un lugar sin que nadie se dé cuenta, desaparecerse a lo ninja para evitar un problema, una tarea o simplemente porque ya no se quiere estar ahí. Es como aplicar la técnica fantasma y dejar a todo el mundo mirando para otro lado. Y sí, cuando sale bien, da bastante risa.

"Parce, cuando empezaron a repartir escobas para limpiar el salón, yo ya había hecho conejo y estaba en la casa en pijama viendo series."

Cagarse de la risa

Se dice cuando algo te da tanta risa que te doblas, lloras y ya no puedes ni hablar. Es una forma bien coloquial y un pelín vulgar de decir que te pareció graciosísimo. En Bogotá se oye un montón, aunque en realidad se usa en medio mundo hispano. Ideal para chistes, videos y metidas de pata épicas.

"Mano, el profe se resbaló con la cáscara de banano y siguió como si nada. Yo me estaba cagando de la risa en plena clase, casi me echan por escandaloso."

Chico parche

En Bogotá se le dice así al man que es puro parche: cae bien, prende el ambiente y siempre tiene plan. Es el que arma la salida, consigue la casa, pone la música y hasta aparece con el contacto del DJ. No es solo “bacán”, es el que hace que el grupo se mueva. Y sí, da envidia sana.

"Ese man es re chico parche: dijo “plan tranqui” y terminó armando rumba en la terraza, con parlante prestado, pola pa’ todos y hasta el vecino cantando vallenato."

Dejar el cabo

En Bogotá se usa para cuando alguien suelta un tema y lo deja tirado, como abandonar una discusión, un plan o una tarea por pura pereza o porque ya no quiere pelear más. Es como decir que cortas la cuerda y chao problema, aunque quede todo sin resolver. Y hay que admitir que a veces es bien conveniente.

"Mi mamá empezó a regañarme por llegar tarde, pero vio la novela, se embaló con la trama y dejó el cabo, ni me terminó de echar el sermón."

Jartera

En Bogotá se usa para decir que algo da una pereza tremenda, que es aburridísimo o directamente un fastidio. Puede ser un plan, una clase, una fila eterna o una persona que no suelta el tema. Es muy rolo y suena perfecto para quejarse sin armar drama, pero dejando claro que qué mamera.

"Parce, esa reunión fue una jartera brava, dos horas hablando de lo mismo y yo ahí, mirando el techo y pensando en el corrientazo."

Estar en modo poeta

Se dice cuando alguien se pone intenso y empieza a hablar o escribir todo romántico, sentimental o filosófico, como si estuviera recitando versos. Puede ser porque está tragado, nostálgico o con dos tragos encima. Suele usarse en tono de recocha, para pincharlo un poquito por exagerado. Y sí, a veces da pena ajena.

"Parce, deje el drama: Juan hoy amaneció en modo poeta y ya le escribió a la ex un párrafo eterno dizque porque la luna le habló."

Chinchoso

En Bogotá se le dice chinchoso a alguien que es bien fastidioso, que jode, insiste y no suelta el tema. Es el típico que te escribe diez veces, te toca el timbre y encima se queda esperando respuesta. No es precisamente un piropo, pero describe perfecto a esa persona intensa que no deja vivir.

"No le contesté a Camila y ya va en veinte mensajes y dos llamadas. Qué vieja tan chinchosa, parce, déjeme respirar que estoy en TransMilenio."

Oíste, parce

Frase bien bogotana para llamar a alguien o asegurarte de que te está parando bolas. Es como decir oye, ey o escucha, pero con ese toque de calle que suena a parche y a confianza. Puede ir en buena onda o medio regañón, según el tono. Si lo sueltas fuerte, es porque viene reclamo fijo.

"Oíste, parce, ¿sí vas a pagar la cuenta o qué? Porque ya te vi haciéndote el loco y el mesero está mirándonos feo."

Dañar el parche

En Bogotá se usa para decir que alguien dañó el plan, el ambiente o la buena vibra del grupo. Puede ser por ponerse intenso, armar problema, tirar mala energía o soltar comentarios que cortan el rollo. Es como ser el aguafiestas oficial del parche. Y sí, todo el mundo sabe quién es.

"Estábamos en el parque con música y pola, todo una chimba, y llegó el man a pelear por bobadas. Nos dañó el parche y tocó abrirnos."

Estar melo

En Bogotá se usa para decir que algo está buenísimo, una chimba, que salió redondo y te dejó contento. Puede ser una fiesta, un plan, una comida o hasta una persona bien vestida. Es como soltar un aprobado con emoción, de esos que dicen: esto está en su punto y no hay nada que discutir.

"¿Pillaste el parche de anoche? Estuvo melo, la pola fría, la música dura y hasta el vecino amargado terminó bailando."

Estar como sin untar arequipe

Dicho bien rolo para decir que alguien está torpe, lento o medio perdido, como cuando intentas untar arequipe y ni cuchillo tienes. Se usa para burlarse con cariño cuando alguien no da pie con bola en algo sencillo, tipo abrir una botella o seguir instrucciones básicas. Suena muy de casa y da risa.

"Parce, mírelo intentando prender el fogón con el control del televisor. Ese man está como sin untar arequipe, qué boleta."

Ir a toda mecha

Se dice cuando vas rapidísimo, a toda velocidad, como si te persiguiera el diablo. Vale para correr, manejar, trabajar o hacer cualquier cosa sin freno. En Bogotá suena mucho cuando toca alcanzar el bus, esquivar trancones o llegar antes de que te cierren. Es bien coloquial y tiene ese toque de afán capitalino.

"Parce, se nos hizo tardísimo y el TransMilenio ya venía, así que nos fuimos a toda mecha por la Séptima y casi nos llevamos un cono."

Parchar

En Bogotá, parchar es quedar con la gente para pasar el rato sin afán: hablar mierda, reírse, escuchar música, jugar algo o simplemente estar ahí, tranqui. No es un plan elegante ni formal, es más de esquina, parque o casa de alguien. Si te dicen vamos a parchar, es plan relajado y ya.

"Caiga pues, parchamos en el parque un ratico, echamos chisme, jugamos cartas y si pinta, nos vamos por una pola."

Pillar el filtro

En Bogotá se usa para decir que ya captaste la indirecta o entendiste el chisme completo, como cuando te llega el dato y amarras cabos sin que te lo expliquen con plastilina. Va mucho con rumores, miraditas y conversaciones a media voz. Es básicamente: ya me enteré, ya caí, ya lo pillé. Y sí, suena bien de parche.

"¿Ya pillaste el filtro de la fiesta? Que Ana y Juan se perdieron como media hora y volvieron todos despeinados, y nadie dice nada, pero todos sabemos."

Tablerito

En Bogotá se le dice tablerito a la persona súper recta, cuadriculada y medio tiesa, de las que quieren que todo sea “como toca” y se estresan si alguien se sale del libreto. Puede sonar a regaño cariñoso o a pulla, porque también implica que es aburridito y corta el parche sin querer.

"No inviten al Mono a la fiesta, ese man es re tablerito y apenas ve una pola en la sala ya está diciendo que eso “no se hace”, qué pereza."

Surgido

En Bogotá se le dice así al man que aparece de la nada en una fiesta, parche o reunión, sin que nadie lo haya invitado. Llega como si fuera del combo de toda la vida, se sirve, saluda y hasta pide trago. Es el típico colado que cae “porque sí” y se queda pegado toda la noche.

"Parce, ¿y ese man quién es? Nadie lo invitó y ya va por la segunda pola. Qué surgido, se metió al parche como Pedro por su casa."

Parchar

En Bogotá, parchar es quedar para pasar el rato sin afán: relajarse, hablar carreta, comer algo y estar con la gente, sin planazo ni protocolo. Puede ser en el parque, en una casa o donde sea, lo importante es el parche. Es de esas palabras que suenan a calle y a confianza, y se usan a diario.

"¿Qué más pues, hoy qué? Caiga al parque un ratico, que vamos a parchar con el parche, echar chisme y poner música, pero suave que mañana se madruga."

Echar rulo

En Bogotá, echar rulo es salir a dar una vuelta en carro o moto sin plan fijo, solo por matar el tiempo, despejar la cabeza y chismosear qué hay en la calle. Es el paseo de parche cuando no hay rumba ni plata, pero igual dan ganas de rodar un rato y ver la ciudad.

"Parce, estoy aburrido en la casa, caiga y echamos rulo por la Séptima, miramos vitrinas, comemos algo y de paso vemos si aparece algún plan."

Ser un teso

En Bogotá decir que alguien es un teso es soltarle un piropo bien serio: es muy bueno en lo que hace, un crack, un duro. Se usa para talento, habilidad o para alguien que resuelve sin sudarla. No es que sea perfecto, pero sí que se la juega y casi siempre la rompe. Y suena re bacano.

"Oiga, parcero, ¿vio a Juanito? Se armó el robot en una tarde y encima ganó la competencia. Ese man sí es un teso, qué nivel."

Dar papaya

En Bogotá y en buena parte de Colombia, dar papaya es ponerte de papayita: descuidarte o hacer algo que te deja regalado para que te roben, te tumben o te monten la recocha. Es como decir: no te expongas, no seas ingenuo. Suena chistoso, pero el consejo va en serio.

"Parce, ¿vas a sacar el iPhone en TransMilenio con la puerta abierta? No dé papaya, guárdelo y pilas, que después anda llorando."

Estar en la olla

En Bogotá se dice cuando alguien está en la mala, sobre todo sin plata o pasando una racha dura. Es como estar quebrado, sin un peso y mirando a ver cómo se rebusca uno para sobrevivir. Suena muy de calle y se usa entre parceros para contar la crisis sin ponerse dramático, pero dejando claro el golpe.

"Parce, este mes estoy en la olla, me tocó almorzar arepa con tinto y pedirle fiado al de la tienda otra vez."

Sembrar cizaña

Se dice de quien se dedica a meter chismes, malentendidos o mala vibra para que la gente se pelee o se desconfíe. Vamos, el que llega tranquilo y en vez de aportar, riega veneno y deja el ambiente pesado. Es una expresión bastante común y suena más fina que decir directamente que alguien es un chismoso profesional.

"Ese man llegó al parche dizque a saludar y terminó sembrando cizaña: le contó a Laura lo de Juan, y ahora todos están con cara de culo y nadie se habla."

Estar embolatado

En Bogotá se usa para decir que alguien está perdido, enredado o confundido, como cuando no entiendes nada o no sabes ni por dónde empezar. También aplica cuando se te “embolata” algo, o sea, se te pierde o se te extravía. Es de esas palabras que sirven pa’ todo cuando la cabeza no te da.

"Parce, estoy re embolatado con ese parcial, abrí el cuaderno y terminé viendo memes. Ahora no sé si es martes o diciembre."

Sonar con toda

En Bogotá se dice cuando alguien se luce durísimo y se roba el show. Puede ser en una fiesta, en el trabajo o en cualquier plan: haces algo tan brutal que todo el mundo queda como ¿y este man qué? Es parecido a decir que la rompiste o que te fuiste con toda. Y sí, suena agrandado, pero funciona.

"En el parche del sábado, Juanito se subió a cantar y sonó con toda, hasta el DJ le pidió otra y la gente quedó gritando."

La jeta

Manera bien coloquial de decir la cara, normalmente con un toque burlón o medio despectivo. Se usa mucho para hablar de la expresión que alguien trae puesta, sobre todo si está bravo, amargado o haciendo mala cara. También vale para soltar un regaño tipo “quite esa jeta”. No es finísima, pero es súper común.

"Uy no, quite esa jeta, parce, que parece que le debieran plata. Venga, tómese un tintico y deje el drama."

Estar parchado

En Bogotá se dice cuando alguien está relajadísimo, sin afán y en modo plan tranqui. Puede ser estar tirado sin hacer nada o estar a gusto en un parche con amigos, música y charla. Es como decir que estás chilling, pero bien rolo. Y sí, a veces es la excusa perfecta para no mover un dedo.

"¿Y Juan qué? Ese man está re parchado en el sofá, con la música a todo volumen, comiendo papitas y como si mañana no hubiera parcial."

Solazo

Se dice cuando pega un sol durísimo, de esos que te dejan sudando parado y te obligan a buscar sombrita como sea. En Bogotá, donde el clima cambia más que el ánimo un lunes, un solazo es casi noticia. Sirve para quejarse, avisar o armar plan tranqui bajo techo.

"Parce, qué solazo tan bravo hoy, yo no me voy ni a la tienda. Mejor nos quedamos en la casa viendo series y bajamos unas empanadas con gaseosa."
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