"Chorbo es una palabra coloquial que significa novio o pareja, por ejemplo, mi chorbo me sorprendió ayer apareciendo con flores y entradas para un concierto."
Chorbo
Tu chico, tu pareja, tu rollete, o simplemente el tío ese que anda rondando por ahí. Vale para novio serio o para el pibe que te trae de cabeza esta semana, depende del contexto. La versión femenina es chorba. Tiene un rollo choni y madrileño muy rico, de barrio y bar de tapas con pipas en el suelo. Lo dicen las madres, las colegas del instituto y hasta tu prima de Vallecas.
"Currar es una expresión que significa trabajar, como esforzarse mucho. Por ejemplo, ayer fui tan motivado a currar que hasta saludé a la fotocopiadora. Luego recordé que era domingo y la oficina estaba vacía."
Currar
Decir currar es hablar de trabajar sin traje ni corbata: echar horas, sacar faena y a veces con pocas ganas, porque toca. Se usa tanto para el curro de oficina como para la obra, y de ahí sale curro, currante y currada. La palabra viene del caló y en la calle suena más cercana que trabajar, menos formal y más de batalla.
"Flipar significa sorprenderse mucho, alucinar o entusiasmarse con algo. Por ejemplo, mi abuelo flipó tanto con los filtros del móvil, que ahora manda selfies con oreja de conejo al grupo de la familia."
Flipar
Flipar es alucinar, sorprenderte a lo bestia o quedarte descolocado por algo, como si te hubieran cambiado el guion a mitad de escena. También se usa para decir que algo te encanta o te flipa muchísimo. Va mucho con refuerzos como flipar en colores o flipar pepinillos, porque la exageración aquí es tradición.
"Jamacuco significa un desmayo, un mareo fuerte o un susto repentino. Por ejemplo, a mi padre casi le da un jamacuco cuando abrió la nevera y descubrió que me había comido el último trozo de tortilla."
"En canarias, jamacuco es un hachaque en disposición repentina, síncope o desmayo pasajero. Ejemplo, me dio un jamacuco que ni pa' qué, no sé qué pasó."
Jamacuco
Jamacuco es ese mareo o amago de desmayo que te deja blanco y agarrado a la pared. Se suelta mucho para exagerar un mal cuerpo por un susto, un agobio o el calor: no es diagnóstico, es drama doméstico. Suele ir con el clásico casi me da un jamacuco y a veces va medio en broma, pero el sustillo es real.
Jolines
Interjección suave para soltar sorpresa, mosqueo moderado o asombro sin liarte a tacos. Viene a ser un eufemismo de joder, en la misma liga que jolín, jopé o caramba. Te salva la vida cuando quieres quejarte, pero hay peques delante, estás con tu abuela o simplemente no te apetece sonar bruto.
Tío
Se usa para llamar a un amigo, conocido o pana con confianza, en plan cercano y sin ceremonia. A veces entra también como muletilla para arrancar una frase, marcar sorpresa o echar un regaño suave: tío, espabila. Es muy propio de España y, fuera de ahí, cuando aparece suele sonar prestado o bastante localizado.
¡La madre que parió a Panete!
Exclamación castiza para soltar cuando algo te deja loco, ya sea por sorpresa, indignación o puro cachondeo. Es como decir “pero qué narices” con un toque teatral y muy de barrio. Lo de Panete es un nombre puesto al azar para rematar la gracia. Suena a Madrid, pero se entiende en media España.
¡Vaya tela!
Expresión muy típica para mostrar sorpresa, asombro, incredulidad o incluso un poco de indignación según el tono. Sirve tanto para algo bueno como para algo que te deja loco perdido. Es como decir no me lo puedo creer pero con más gracia y con ese toquecito castizo que tiene su encanto.
Tirar la caña
En Madrid se dice cuando alguien intenta ligar, flirtear o tantear a otra persona, a ver si pica. Es como lanzar el anzuelo con gracia, soltando indirectas, miraditas y alguna frase medio chula. No garantiza éxito, pero el intento cuenta. Muy de bar, de fiesta y de colega que va a ver qué cae.
Niño pijo
Se usa para hablar de un chaval con pasta o que va de sobrado, siempre emperifollado con ropa de marca y actitud de superioridad. Suele ir muy pendiente de la apariencia, del coche que lleva y de los sitios donde se deja ver. No siempre es insulto grave, pero lleva su toque de burla y mala leche, hay que admitirlo.
Chaflán
Un chaflán es esa esquina cortada en diagonal que tienen muchos edificios cuando se cruzan dos calles. En vez de cerrar en pico recto, el bloque se deja un tajo elegante y gana visibilidad, paso y acera. Por eso se usa mucho para ubicarse: el bar del chaflán, la farmacia del chaflán, el portal del chaflán. Lo dices y media ciudad ya enfila.
No tener ni media hostia
Se dice de alguien que no impone nada, que va de bravo y luego tiene menos pegada que una servilleta mojada. Puede ir por falta de fuerza, de genio o de presencia. Muy de España y bastante vulgar, se usa para pinchar al que presume de duro pero no le da ni para intimidar.
Pavero
Se le dice al que va de figurita, presumiendo hasta de la tos y buscando foco a cada paso. No es solo ir arreglao, es marcar pechito, sacar brillo a lo suyo y hacerte saber que lleva algo nuevo aunque no se lo hayas preguntado. Vamos, el típico que no cuenta las cosas, las desfila.
"Chalao o chalado es un adjetivo coloquial español que significa que alguien está loco, demente, chiflado o falta de juicio. Se usa para describir a alguien con comportamientos excéntricos, tontos o poco cuerdos de forma desenfadada. Ejemplo, tía, el nota salió en cholas con paraguas y se creyó surfista. Está chalao perdido."
Chalao
Se le dice a alguien que está medio loco o que va por la vida haciendo cosas rarísimas, como si se le escapara un tornillo. Suele ir con buen rollo, más de vacile que de insulto, para ese colega creativo que siempre se monta una película. Es la forma canaria de chalado dicho en corto, sin tanta formalidad.
"Tocar las pelotas. El contexto viene a ser que cuando a uno le están tocando la moral, por así decirlo. Se está jartando ya. Están tocando donde no deberían. Por ejemplo, y ya qué jarta estoy. No paro de echar currículum todos los días y esta empresa que supuestamente me iba a contratar pongo que cojo y me dice no, lo siento, lo sentimos, pero hemos avanzado con otra candidatura, tal, no sé qué. Y yo, ¿en serio? Que yo me ha tocado las pelotas que no vea, tío. Porque yo ya me veía con el trabajo, la verdad."
Tocar las pelotas
Significa molestar, dar la brasa o meterse donde no te llaman, normalmente cuando alguien está tranquilo o concentrado. Es vulgar, claro, pero se suelta muchísimo, sobre todo en la forma no me toques las pelotas. Vale tanto para el pesado que pregunta mil veces como para el que critica por deporte. Según el tono, puede ser broma o aviso serio.
Chapuza
Se dice cuando algo está hecho a toda prisa, sin mimo y con un acabado regulero, de esos que ves y ya te da mala espina. Vale tanto para un curro mal rematado, tipo obra o arreglo casero, como para un plan o una idea montados con cuatro parches y cero sentido. Suele llevar crítica y bastante cachondeo.
Tronzarse a alguien
Se usa para decir que te acostaste con alguien, pero dicho en modo basto, de vacile y muy de barra de bar o charla entre colegas. No lleva nada romántico ni fino, más bien suena a fanfarroneo sexual, a soltarlo para hacerse el máquina o contar la jugada sin delicadeza.
Chano
Se dice cuando algo tiene pinta regulera y de poca categoría: un bar, una fiesta, un arreglo, lo que sea. “Chano” apunta a lo cutre, lo chapucero y lo que da mala espina, como si estuviera montado con dos duros y cero arte. Suena muy de barrio, de soltarlo sin filtro cuando ves el percal y piensas: aquí no me pillan.
"La expresión mazo significa mucho, muy o un montón, por ejemplo, me puse mazo serio en la videollamada del trabajo hasta que mi gato apareció detrás de mí robando una croqueta."
Mazo
Sirve para decir muchísimo sin complicarte la vida: cantidad a lo bestia o intensidad a tope. Se pega con sustantivos en mazo de gente y también con adjetivos en mazo caro o mazo bien. Es muy de jerga juvenil de Madrid, aunque por España se entiende sin problema. Úsalo en confianza, que en un curro formal canta un poco.
"¡Ostras! es una expresión para mostrar sorpresa, asombro o impresión parecido a decir vaya o madre mía. Por ejemplo, ¡ostras! me hice un café tan fuerte esta mañana que creo que ahora parpadeo en cámara rápida."
¡Ostras!
Interjección muy típica para expresar sorpresa, susto o admiración sin soltar una palabrota. Es como decir ¡madre mía! o ¡no me jodas!, pero en versión más suave y apta para decirla delante de tu abuela. Se usa cuando te sueltan una noticia loca o ves algo inesperado y te quedas a cuadros.
"Pijo es una expresión que se refiere a una persona con gustos muy refinados, adinerada o que presume de cosas caras y elegantes. Por ejemplo, mi primo se volvió tan pijo que ahora el perro no ladra, expresa emociones caninas."
Pijo
En Murcia, pijo es una muletilla súper típica que sueltan para darle énfasis a lo que dicen, como un joder suave o un vaya, según el tono. No siempre va de alguien fino o repelente, muchas veces es puro relleno con carácter. Si lo oyes cada dos frases, no es drama, es Murcia en estado puro.
"Guiri se usa en España para referirse normalmente a una persona extranjera o turista, por ejemplo, vi a un guiri en Madrid intentando pedir paella sin arroz y el camarero entró en modo filósofo existencial."
Guiri
En España, guiri se usa para hablar del turista extranjero, sobre todo del norte de Europa, con ese imaginario de piel color gamba al sol, sandalias con calcetín y cara de ir buscando la playa, la sangría o la Sagrada Familia sin enterarse de nada. Puede ir con cariño, con vacile o con un puntito de burla, según cómo lo sueltes.