Amorar
Amorar es pillarte un enamoramiento de los que te dejan tontorrón y distraído. Se usa mucho en la forma estar amorado, cuando alguien anda con la cabeza en las nubes, el corazón a mil, sonrisa boba y cero atención a lo demás. No es solo gustar, es ir en modo novela romántica, pensando en esa persona a todas horas.
Caerse
En Sucre se usa para decir que te quedaste ido, como en tu mundo, pensando cualquier cosa y desconectando de lo que pasa alrededor. No es que te hayas caído al suelo, es que te caíste mentalmente y dejaste a la gente hablando sola. Pasa mucho en clase, en reuniones y en charlas largas, la verdad.
Hacer la cobra
Se dice cuando alguien intenta darte un beso o un acercamiento cariñoso y tú lo esquivas echando la cabeza para atrás en el último segundo, dejando a la otra persona con cara de póker. Es el clásico amago de beso fallido, muy de fiesta y de momentazo incómodo. Si sale fino, hasta da risa.
"LIGAR es una expresión de pegar, de dar algo, pero siempre en términos bastante violentos, en un ámbito conflictivo, como por ejemplo, mirá, vas a ligar si vos no hacés lo que yo te digo, ¿entendiste?"
Ligar
Se usa cuando consigues levantar, conquistar o entrarle con éxito a alguien. Puede ser para un beso, un rollo, una cita o lo que pinte. Si dices que ligaste, te salió la jugada y no te fuiste de manos vacías. Es palabra bien común en fiestas, bares, discotecas y en la típica charla donde cada quien presume o llora su noche.
Pillarse
En el Meta, pillarse a alguien es agarrarlo infraganti haciendo algo raro, prohibido o medio chueco. Es como cazar al culpable en plena jugada, sin tiempo de que se haga el loco. También puede ser descubrir una mentira o una trampita. Y sí, cuando pillas a alguien, la risa y el chisme quedan servidos.
Rollo
En Nicaragua, rollo es el chisme o la historia que anda circulando, ese comentario medio enredado que alguien suelta para meter cizaña o solo para entretener. También puede ser un cuento largo, con drama y vueltas, tipo novela de barrio. Si te dicen que hay rollo, preparate porque viene el bochinche.
Tirar la caña
En Madrid se dice cuando alguien intenta ligar, flirtear o tantear a otra persona, a ver si pica. Es como lanzar el anzuelo con gracia, soltando indirectas, miraditas y alguna frase medio chula. No garantiza éxito, pero el intento cuenta. Muy de bar, de fiesta y de colega que va a ver qué cae.
Pinchar
Se usa para decir que alguien está intentando ligar, tirando fichas, soltando indirectas y tanteando a ver si rasca algo. Suele oírse mucho en contexto de fiesta, bar o discoteca, y casi siempre lleva ese aire de ir probando suerte más que de entrar con arte. Entre colegas es muy típica en plan ayer pinché con una. Si te pones muy pesado, quedas de baboso.
Hacer el aguaje
Es ponerse en plan show para que te miren, sobre todo cuando estás ligando o quieres impresionar. Va de coquetear, tirar indirectas y lucirse, a veces con más pose que intención real. También se usa pa señalar a quien fanfarronea o vende una imagen que luego no sostiene. Mucha espuma, poca cerveza, vaya.
Tener chamullo
Tener chamullo es tener labia pa hablar bonito y rapidito, engrupir a la gente y salir airoso aunque estés hasta el cuello. Sirve pa vender, coquetear o zafarte de un reto, y a veces es puro carisma. Eso sí, cuando hay demasiado verso, conviene desconfiar: el chamullo puede venir con humo, excusas y letra chica escondida, y te deja pensando cómo le resultó la jugada.
Chinear
Significa consentir a alguien con cariño de verdad: mimarlo, cuidarlo, chinearlo y andar bien pendiente de lo que le hace falta. Se usa con la pareja, con los hijos, con un amigo o hasta con la abuelita, cuando les das atenciones, detallitos y los tratás como rey o reina. Decir que alguien anda bien chineado es puro amor y apapacho.
"Ser uña y carne significa tener una relación muy estrecha y cercana con otra persona, siendo inseparables o muy unidos. Por ejemplo, desde que se conocieron en primaria, Laura y Sofía son uña y carne. Hacen todo juntas y se cuentan absolutamente todo lo que les pasa."
Ser uña y carne
Se dice cuando dos personas están pegadas todo el rato y funcionan como un pack: van juntas, se entienden con media mirada y se cubren las espaldas pase lo que pase. Vale para amigas, hermanos o pareja, y no siempre es cursi: a veces también es un poco dependencia sana. Vamos, que donde va una, aparece la otra.
Yunta
Se dice de la pareja o del socio con el que andas pegado todo el tiempo, como si fueran uno solo. Sirve tanto pa’ novios como pa’ el mejor amigo, el que te acompaña a la bodega y al bonche. Tiene sabor callejero, cariñoso, y a veces suena a complicidad de barrio.
Parejita
Diminutivo de pareja, dicho con tono cariñoso o medio burlón. Sirve para hablar de dos personas que andan demasiado juntas y ya se les nota la onda, aunque todavía juren que no es nada serio, puro cahuín. También se usa para decir que dos rivales van casi empatados o muy parejos, tipo van parejita y nadie despega.
Poner los cachos
Decir que alguien pone los cachos es hablar de montadera de cacho, o sea, de ser infiel y dejar a la pareja de cachón o cachona. Viene del cuento clásico de los cuernos, como si al engañado le crecieran cachos sin darse cuenta. Se usa en chismeo de barrio, entre risas o con rabia, según el drama.
Montar cachos
Decir que alguien monta cachos es acusarlo de estar siendo infiel y poniéndole los cuernos a la pareja. Cachos = cuernos, o sea, la clásica imagen del engañado. Suena bien de calle, medio chismoso y a veces sirve pa pelear o pa contar el drama entre amigos. No es elegante, pero se entiende al vuelo.
Serrucho
Se le dice al que se mete en una relación ajena a hacer el trabajo sucio: ir “serrando” con paciencia, ganándose la confianza, metiendo cizaña y quedándose con la pareja cuando todo se raja. Es el típico que se hace el buena gente, pero va con segunda intención. Suena chistoso, pero el plan es bien tóxico.
Quedarse a dos velas
Se dice cuando te quedas sin un duro o sin premio, tanto si era pasta como si era ligar y acabas con cara de póker. Equivale a quedarte tieso o con las manos vacías. Lo de las velas suena a pobreza de antes, cuando el plan era alumbrarse con lo justo. Gracioso en boca ajena, menos cuando te toca.